Las
pirámides de Egipto son, de todos los vestigios legados por
egipcios de la Antigüedad, los más portentosos y emblemáticos monumentos
de esta civilización, y en particular, las tres grandes pirámides de Guiza, las tumbas o cenotafios de los faraones Keops, Kefrén y Micerino, cuya construcción se remonta, para la gran mayoría de estudiosos, al periodo denominado Imperio Antiguo de Egipto. La Gran Pirámide de Guiza, construida por Keops (Jufu), es una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, además de ser la única que aún perdura.
La función de las pirámides egipcias
La Mastaba del Faraón, en Saqqara.
En los Textos de las Pirámides, grabados durante el Imperio Antiguo, existe una plegaria destinada al rey y su pirámide:
- Oh Atum,
pon tus brazos alrededor de este gran rey, alrededor de esta
construcción, y alrededor de esta pirámide como los brazos del símbolo
del ka, para que la esencia del rey pueda estar en ésta, perdurando para siempre.

- Oh Gran Enéada que estás en Heliópolis,
haz que el (nombre) del rey perdure, haz que esta pirámide del rey y
esta construcción suya perduren para siempre, como el nombre de Atum que
preside sobre la Gran Enéada perdura.
Esta última frase se repite muchas veces, variando los nombres de los dioses y sus epítetos.
Los textos citados indican la función de la pirámide: contener la
«esencia» del rey por toda la eternidad. Según los mismos textos, el rey
resucita, y asciende al cielo para vivir eternamente entre los dioses,
transfigurado en una estrella.
Orígenes
Se ha discutido mucho sobre el origen de la forma piramidal en la
construcción humana. Las pirámides surgieron en distintas civilizaciones
sin contacto entre sí, lo que ha dado pie a multitud de especulaciones
de toda índole. Sin embargo, desde un punto de vista meramente
estructural o constructivo, la forma piramidal es un resultado casi
inevitable del simple deseo de ganar altura utilizando piedra.

En la antigüedad, la arquitectura común empleaba materiales fáciles
de conseguir y manipular, tales como el barro o la madera. No obstante,
este tipo de construcciones no perduraban en el tiempo. Cuando se
deseaba un edificio más longevo, como una tumba, o un edificio
emblemático, se recurría entonces a la piedra (o al ladrillo si no se
disponía de lo primero). Las primeras construcciones de piedra por tanto
obedecieron a propósitos funerarios o religiosos, y tanto en Egipto (mastabas) como en América, aunque miles de años después, ya adoptaron una forma troncopiramidal.
Con el tiempo, se empezaron a edificar tumbas y plataformas religiosas encima de las anteriores
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(quizás con la intención de manifestar mayor poder que el predecesor).
Este tipo de prácticas derivó en las pirámides escalonadas; un tipo de
construcción muy similar a los
zigurat mesopotámicos.
No queda constancia de los motivos que impulsaron el paso desde este punto a la típica pirámide pentaédrica, aunque no es descabellado pensar que el salto formal fuera simplemente estético.
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Pirámide escalonada. Saqqara.
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Pirámide clásica. Dahshur.
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